
VIOLENCIA Y DESARRAIGO EN COLOMBIA
La llegada de los europeos a Colombia (1492) españoles y portugueses, ingleses y franceses, generó la disminución de la población indígena debido a las enfermedades propias del viejo mundo como la gripa, la neumonía y la viruela, entre otras.
Las guerras por el poder y la avaricia condujeron al genocidio y al exterminio sistemático de numerosos grupos y tribus denominadas en el mundo de la sociología actual como los miembros de las “primeras naciones” o de comunidades americanas “originarias”.
Explotar las minas, cultivar tierras del amo y utilizar la fuerza de trabajo de los nativos en la servidumbre, los fue diezmando en número y en su calidad de vida al punto de ser eliminados físicamente o quedar con serias afectaciones sicológicas. La desesperanza cundía por el territorio entre mudas montañas y vientos frescos.
Lo cierto es que no hubo atisbos de compasión para Ellos. No existió ninguna consideración dadas las criminales acciones de saqueo y muerte en nombre de la religión, la cruz y la espada.
A estas poblaciones se suman los negros o afrodescendientes. Quienes lograban sobrevivir y escapar a la arremetida colonialista, perdidos en la manigua, huyeron entre ríos y montañas refundando sus caseríos, su cosmos y preservando por fortuna sus usos y costumbres, sus tradiciones y su cultura.
Entonces, con las guerras de independencia y las guerras civiles en el siglo XIX, negros e indígenas huyeron del conflicto a otros lugares y, los que no lo hicieron, fueron condenados a muerte, expulsados de su territorio por el aparente delito de vivir en un lugar que “no les pertenecía”.
Como en una película mal contada esta brutal arremetida contra las comunidades indígenas y negras fue desapareciendo de la vida cotidiana. Todavía hoy se discute si realmente esos europeos colonizaron nuestra américa india, con todo lo que eso significa o lograron en realidad una integración y mimetización para crear el mestizaje tal cual lo conocemos.
Pasaron los años y en Colombia llegó la guerra de los Mil Días (1899- 1 902) entre Liberales y conservadores con graves consecuencias para el país como: el inicio de la hegemonía conservadora y la agudización de la crisis económica y administrativa.
Después de este conflicto armado hubo una tensa calma en el país, hasta llegar a la década de 1920, en la cual se presentaron confrontaciones armadas entre los integrantes del partido liberal y conservador.
Esta confrontación se caracterizó por ser extremadamente violenta, llena de agresiones, masacres y apropiación de tierras. El conflicto se acentuó tres décadas más tarde, con el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948.
En esta época los indígenas, campesinos y negros que quedaban, emigraron a las costas y fronteras patrias, por temor a la policía, al ejército oficial, a los terratenientes y a los “pájaros” asesinos que utilizaron sus bayonetas, hasta para abrir el vientre de las madres y asesinar a los bebés para que cuando adultos no defendieran la política liberal.
Muchos huyeron de la violencia. Llegaron a los llanos del Yarí (Caquetá). Buscaron refugio en el Magdalena Medio, en la costas pacífica y atlántica, y en las vertientes de la región andina y Amazónica.
Se calcula que alrededor de 190.000 colombianos perdieron la vida entre los años de 1946-1966 y dos millones fueron desplazados de sus tierras. Fue una etapa de violencia política, social, económica y religiosa.
Al finalizar el siglo 20 y principios del XXI el desplazamiento forzado ha crecido. Según el gobierno colombiano, a través del registro único de víctimas, informa que el acumulado histórico con fecha de corte al 31 de diciembre del 2023 es de ocho millones 578,124 víctimas.
Esta escalada de violencia, desplazamiento y muerte no ha parado. Entre los años 2021-25 hay un millón 162,094 hechos victimizantes que deberían ser blanco de investigaciones serias por parte de la fiscalía general de la Nación como: el aborto forzado, la prostitución forzada, la violencia sexual, la esterilización, el secuestro de niñas y niños adolescentes para el servicio de los grupos armados, desapariciones, despojo de propiedades, y amenaza de tortura, entre otros.
En la población se han expandido las enfermedades psiquiátricas, traumas familiares, locales, sociales. Según la aproximación anterior podemos manifestar que la lucha por el poder, la avaricia, la consolidación del Estado-Nación, la falta de una reforma agraria efectiva y el narcotráfico han fomentado la violencia y desplazamiento forzado.
La población de la ruralidad está llena de desesperanza angustia y miedo. Abundan en general violaciones contra los derechos humanos. Vale la pena señalar como promotores de este desplazamiento a los grupos de autodefensa, a las guerrillas, a las milicias urbanas, al narcotráfico, a los agentes del Estado, a los paramilitares y a los terratenientes.
Este desbordado flujo migratorio o desplazamiento forzado llena de angustia, desesperanza y miedo entre todo el pueblo colombiano. Es importante escuchar a los que han padecido en carne propia la guerra, el conflicto social y armado y reescribir esas páginas con tinta negra para visualizarla, tal vez, en una noche oscura.
Esperamos algún día decir que esto terminó y, así, encontrar un nuevo amanecer lleno de luz, calor y mucho amor.
